Mineral de PozosMineral de Pozos

Mineral de Pozos se encuentra a sólo 45 minutos de San Miguel. Pozos, como se le llama con frecuencia, es rico en Historia, tiene un clima y belleza encantadores, y es un respiro refrescante para quienes gustan de explorar los caminos poco frecuentados. Es inspirador para los fotógrafos y una aventura para los senderistas y ciclisas de montaña.

En sus tiempos de esplendor, Pozos se enorgullecía de contar con más de 70,000 habitantes, pero para los años cincuentas era ya un pueblo fantasma, con menos de 200. Como en los pueblos fantasma del lejano Oeste, su prosperidad y decadencia se debe directamente a la minería. Las montañas que circundan Pozos, ubicado a una altitud de 2,286 metros sobre el nivel del mar, son ricas en oro y plata y las fortunas del pueblo prosperaron y palidecieron con la producción de sus minas.

En principio conocido como Palmar de Vega, Pozos floreció poco después de su fundación en 1576, como puesto de avanzada contra los ataques de las tribus chichimecas contra las caravanas que se dirigían a la Ciudad de México desde las ricas minas de plata de Zacatecas.
La evangelización jesuita que llegó con los militares, siempre en busca de riqueza, encontró a sus habitantes extrayendo plata de una veta abierta, e inició por su cuenta la exploración minera, utilizando la “moderna” tecnología Europea. La plata fluyó de las minas de Pozos hasta 1767, cuando el rey español, Carlos III, expulsó a los jesuitas de España y sus territorios coloniales.

Las minas languidecieron hasta 1844, cuando nuevas vetas de oro y plata fueron descubiertas en las colinas de Pozos por los mineros mexicanos. Bajo el patrocinio del Presidente Porfirio Díaz, Pozos alcanzó alturas sin precedente. En su cúspide, en 1890, estaba entre las más ricas ciudades de México, con más de 300 minas generando su riqueza. Pero sólo 20 años después, las fortunas de Pozos desaparecieron con el estallido de la Revolución Mexicana.

Los siguientes años, muchos desastres cayeron sobre Pozos: los mineros abandonaron las minas para unirse al movimiento revolucionario, las minas en operación fueron saqueadas, el precio mundial de la plata de derrumbó y para colmo, las minas se inundaron. El golpe mortal llegó en 1926, cuando los residentes locales atacaron una guarnición federal durante la Guerra Cristera.

El pueblo perdió sus estatutos, el ferrocarril dejó de correr, la electricidad fue desconectada y las antes elegantes mansiones e iglesias fueron abandonadas. Sus ruinas, misteriosas y fotogénicas, fueron las primeras en atraer a los viajeros a Mineral de Pozos. Algunos de ellos sintieron tal fascinación, que decidieron quedarse, restaurar los edificios abandonados e iniciar su renacimiento, edificando más en base a su belleza natural y la serenidad del pueblo, que en por la riqueza mineral, que alguna vez lo caracterizara.

pozos mapHoy en día, Pozos lentamente resurge y se enorgullece de sus tres hoteles boutique, cinco encantadores restaurantes, diez galerías y una población de casi 3,000 habitantes. Tal parece que la fortuna del pueblo marcha por buen camino, una vez más.

 

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