davidSiqueiros - En San Miguel

David Alfaro Siqueiros es conocido como uno de “los tres grandes” de la escuela mexicana muralista, con sus contemporáneos, José Clemente Orozco y Diego Rivera. Desde los años 1900 tempranos en adelante, estos maestros crearon poderosos y emocionantes obras de arte que se dirigían especialmente a México: aún así, adquirieron reconocimiento mundial y tuvieron un importante impacto.

Siqueiros nació en 1896 y tomó su inspiración de los tiempos y eventos que estaban formando la historia de México. La revolución y el activismo político eran al igual parte de su vida como el arte. A la edad de 15 anos, al comienzo de la revolución mexicana, organizó una huelga exitosa de estudiantes, y a los 18 años ya era un soldado en el ejército revolucionario; a los 26 años se adjunto al partido comunista, a los 41 años luchó contra las fuerzas fascistas en la guerra civil española, a los 44 años trató de asesinar a Trotsky (estaba viviendo en la Ciudad de México) a los 64 fue encarcelado por su apoyo de causas antiguvernamentarias y las uniones de trabajadores. Por cierto, frecuentemente fue encarcelado Siqueiros, y dos veces deportado por sus vocíferas creencias radicales que tomaban el partido de la gente y su lucha contra la opresión y por la justicia.

Siqueiros pensaba que el arte verdadero era para hacer un comentario público. El usó sus monumentales murales, repletos de imágenes llenas de fuerza de expresión y colores brillantes para inspirar, influenciar y educar; y para hacer al arte accesible a una más grande audiencia que siempre pensó era descartada. Es considerado por muchos como el más creativo e inovador de los muralistas mexicanos, siempre explorando nuevas técnicas y materiales. El fue uno de los primeros en usar pinturas acrílicas y pistolas de pintura de aerosol, experimentó con media tridimensional y resinas sintéticas, y usó la fotografía y el cine como herramienta. El enseñó e inspiró a muchos aprendices, incluso a Jackson Pollock.

En octubre de 1948, Siqueiros vino a San Miguel para presentar una serie de clases a estudiantes, en su mayoría veteranos americanos estudiando en Bellas Artes. Phillip Stein, quien más tarde se convirtió en aprendiz y biógrafo de Squeiros y en muralista por su propio mérito, estaba entre los participantes que apoyaron al artista para crear un mural que luciera la creatividad de sus técnicas y manejo de temas artísticos. La resultante obra nunca se completó pero es ilustrativa de la singular visión y dinámica composición de Siqueiros. Esta en exhibición en Bellas Artes.

 

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